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Aprender a pensar: la metacognición

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Uno de los objetivos que tiene la educación en la actualidad es que el alumno aprenda a aprender. Ya no es importante que los chicos memoricen toneladas de información, lo que es importante se que sepan cómo buscarla, dónde buscarla, qué hacer con ella: es importante que aprendan a pensar. Para ello, la metacognición es una excelente estrategia.

La metacognición es una estrategia del pensamiento que nos ayuda a reflexionar sobre nuestra manera de conocer y a regular nuestras actividades de aprendizaje. Frida Díaz Barriga (2010) lo define como “el saber que desarrollamos sobre nuestros propios procesos y productos del conocimiento” (p.187).

La metacognición es una especie de monitoreo mental, son las preguntas que nos planteamos antes, durante y después de llevar a cabo una actividad. Son las respuestas que nos damos para saber qué vamos a hacer, cómo le vamos a hacer, qué vamos a necesitar, en qué momento del proceso estamos, qué nos falta para lograr la meta y qué resultados tuvimos.

Trabajar la metacognición con los alumnos, les ayuda a tomar conciencia de qué saben, cómo saben hacer las cosas, con qué herramientas cuentan, qué acciones o procesos pueden mejorar. Con ejercicios sencillos dentro del aula, los docentes podemos modelar en los estudiantes reflexiones que sobre su manera de pensar y actuar que les dan más conciencia sobre sí mismos y más herramientas para tomar mejores decisiones, cumplir metas, solucionar problemas.

David Perkins, autor del libro “Un aula para pensar”, señala que este monitoreo mental que es la metacognición, fomenta en los alumnos el pensamiento responsable e independiente, además de fomentar el pensamiento estratégico y la actitud planificadora, al dar elementos sobre cómo seguir adelante en una tarea, qué pasos son necesarios para alcanzar los objetivos. Todos sabemos que a los estudiantes se les dificulta planear, organizar las tareas, preveer. Los ejercicios metacognitivos pueden ir modelando actividades que los ayudarán a adquirir el hábito de la planeación al mismo tiempo que a desarrollar habilidades para tomar mejores decisiones y desarrollar mejores planeaciones.

Porque lo interesante de la metacognición es que “es un aspecto de la inteligencia que se puede aprender” (Perkins, 1997). A la mayoría de los alumnos se les dificulta tomar conciencia sobre las distintas actividades que llevan a cabo para realizar una tarea escolar, para tomar decisiones o para resolver problemas. Mientras no tengan detectado qué hacen y cómo lo hacen, no podrán saber de qué manera mejorar estas acciones. Con ejercicios de metacognición los docentes pueden ir ayudando a los chavos a que tomen conciencia de las distintas acciones que llevan a cabo, a conocer cuáles son las herramientas mentales con las que cuentan y cómo mejorar este tipo de procesos cognitivos.

El semestre pasado, en uno de los cursos de licenciatura que imparto aquí en el ITESO, decidí implementar el uso del blog como una de las estrategias del curso para trabajar la metacognición. Al inicio del curso solicité que cada alumno abriera su propio blog y lo fuera alimentando durante el semestre. Había varias intenciones educativas atrás de esta actividad. Primero, el uso significativo de la tecnología. Como ya he mencionado en otras ocasiones, es importante que los chavos aprendan a usar la tecnología más allá de la comunicación y la información, que sepan cómo darle un uso significativo que abone a su proceso de aprendizaje. Lo que Dolors Reig menciona como pasar de las TIC a las TAC (Tecnologías para el aprendizaje y la comunicación).

Segundo que se asuman como productores de información y no sólo como consumidores de lo que encuentran en la web. Una de las grandes ventajas que tiene la web 2.0, es que nos permite producir contenido y una manera fácil de hacerlo es a través de los blogs.

El tercer objetivo, trabajar la metacognición, que el blog fuera un espacio para que los estudiantes pudieran ir reflexionando sobre sus propios aprendizajes.

Así, durante el semestre, en ciertos momentos claves del curso, la tarea fue que en su blog compartieran cosas como: que es para tí el aprendizaje, qué aprendiste en este bloque, qué cosas te ayudaron a aprender eso, qué cosas dificultaron ese proceso, qué cosas cambiaron o modificaste de los aprendizajes que mencionaste en el bloque anterior. Los estudiantes tenían que leer también los blogs de los compañeros y comentarlos.

Esta es una manera, pero existen muchas actividades que fomentan reflexiones guiadas, la intención es que el alumno vaya aprendiendo a reflexionar sobre su propia manera de pensar, sobre sus aprendizajes y vaya tomando conciencia de las acciones que realiza y las decisiones que toma en el camino.

No es sencillo, a muchos de los alumnos no les gusta este tipo de actividades, porque no están acostumbrados a hacerlas, porque no les encuentran sentido o les aburren. Correspone a los educadores modelarles, motivarlos y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proporcionales herramientas para su vida, para que aprendan a aprender y aprendan a pensar.

Referencias

Diaz Barriga, F. & Hernández Rojas, H (2010). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México: McGraw Hill.

Tishman, S., Perkins, D. & Jay, P. (1994) Un aula para pensar. Aprender y enseñar en una cultura de pensamiento. Argentina: Aique.

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1 Comment

  1. gahedof says:

    Reblogged this on Tics y educación and commented:
    #educación

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