Debajo del árbol

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Urge cambiar la educación

Si revisamos la historia de la Educación, podemos recorrer siglos y siglos de una humanidad enfocada en que los más jóvenes aprendan lo necesario para vivir en sociedad, de maneras poco eficientes, poco atractivas y que se repiten y repiten y repiten.

No importa en qué siglo nos centremos o en qué lugar del mundo nos ubiquemos, vamos a encontrar chicos mirando al maestro, en silencio, haciendo anotaciones. Un aula del siglo XVIII es muy parecida a un aula del siglo XX, a un aula del siglo XXI, nada más que en algunos casos en lugar de tener un pizarrón con gis, tienen un pizarrón “inteligente”, al que todos los alumnos miran sentados hacia el frente, sentados uno atrás de otro, levantando la mano para hablar o pedir permiso de ir al baño.

Las ciencias evolucionan, surgen nuevas teorías para explicar la psique humana, cómo funciona el cerebro, cómo aprendemos… y en el salón de clases los chicos siguen bostezando, se siguen distrayendo, siguen sin encontrar el sentido de lo que les enseñamos, siguen haciendo lo mismo que siglos atrás.

¿Por qué la evolución y la innovación parecen no entrar a las aulas?

 

No digo que no haya propuestas innovadoras, han sido extraordinarias las aportaciones de muchos educadores como Montessori, Pierre Faure, Paulo Freire… pero ¿qué de ellos encontramos en las escuelas públicas?, ¿qué de eso vemos en la Educación Superior?

La semana pasada escuchaba una entrevista a Judith Brown sobre su proyecto Minerva para la educación universitaria. El proyecto Minerva busca desarrollar el pensamiento crítico entre los estudiantes, a través de la resolución de problemas reales, realizando proyectos que se comparten entre pares a través del diálogo constructivo.

Escuchando la entrevista a la Dra. Brown, pensaba en la conversación de las últimas semanas con mis alumnos de Universidad, pensaba en lo desesperados que están mis estudiantes al vivir una educación universitaria que ellos dicen, no responde a sus intereses, no responde a la actualidad, que –según sus palabras- demanda demasiadas tareas sin sentido, se dan contenidos que no se implementan y están desconectados del mundo actual. Una educación basada en el discurso del docente, quien parece que trae “su rollo” y no le interesa el del alumno. “Son dos mundos diferentes que no se tocan”, me dijo una estudiante.

¿Cómo dibujar esa intersección?, ¿cómo construir puentes entre su mundo y nuestro mundo acordando metas comunes, buscando juntos aprender?

¿De qué manera evolucionar la educación y hacer que responda a los intereses y las necesidades de estas generaciones?, ¿cómo transformar el aula del siglo XVIII a la del siglo XXI sin que esto signifique solamente incluir la tecnología?, ¿nos toca sólo a los docentes hacer los cambios?, ¿les toca entrar también a los alumnos?

¿Cómo cambiar la educación?

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Cambiando la lógica del curso

Hace un par de años, en un Simposium de Educación del ITESO, recuerdo que me sorprendió escuchar al Dr. Santos Guerra compartir que al inicio de un curso, el primer día del semestre, entró al salón, se sentó y preguntó a los estudiantes ¿qué quieren aprender? Y así fue como armaron juntos todo el curso.

Con la idea de modificar mi práctica docente acercándome más a los intereses de mis alumnos, alimentando su interés por aprender y desarrollando su autonomía, planee este curso de primavera 2016 bajo esa lógica. Me aproveché de que el objeto de estudio del curso es “Metodologías del aprendizaje”, me armé de valor, llegué el primer día de clase y – después de dar la bienvenida a mis alumnos- les planté el reto del semestre:

“Este es el objetivo de aprendizaje para esta materia ¿cómo le vamos a hacer para lograrlo?”

Lo que ha seguido a eso ha sido interesante para mí y me gustaría írselos contando poco a poco, a lo largo de este semestre.

Lo primero que hicimos fue definir si los 3 objetos de estudio del objetivo de aprendizaje eran de su interés o preferían modificarlos. Dijeron estar interesados y añadieron uno más a la lista. La tarea de ese día fue traer una propuesta de cómo cumplir el objetivo de la materia. La clase siguiente todos llegaron con su propuesta pero no todos tenían una propuesta muy desarrollada, así que se juntaron por grupos pequeños para que cada quien compartiera su propuesta y entre todos armaran una sola propuesta. Fue muy interesante ver que muchas propuestas partían de: la maestra nos enseña, la maestra explica, la maestra… así que hablé con el grupo y les replanté la pregunta:

“¿Qué debo hacer YO para lograr el objetivo del curso?”

Esto ayudó a que cambiaran la perspectiva a su proceso personal y poder así discutir con sus compañeros cómo se imaginaban el curso, señalar las actividades que se les antojaba realizar o que creían convenientes realizar. Entonces negociaron con los demás sus expectativas y diseñaron con los otros el tipo de producto del curso que se les antojaba realizar.

Al final, teníamos 3 propuestas muy similares que discutimos en grupo y de las cuales surgió una sola, con calendarización y productos.

Propuestas curso

Con esta propuesta fue como armé la guía de aprendizaje del curso.

Para mí fue muy interesante escuchar lo que querían o no querían hacer, su necesidad por tener más actividades individuales y menos de equipo en algunos momentos (al parecer con la intención de tener más espacios de estudio personal), pero al final, privilegiando la construcción en grupo.

El diseño del curso fue muy cercano a lo que yo hubiera diseñado, con momento de investigación individual, discusión grupal, diseño de propuestas por equipos, aplicación y evaluación. Hay detalles que aún no están definidos, como: lecturas concretas, criterios de evaluación, indicadores de calidad, etc.; pero sé que poco a poco los iremos decidiendo juntos.

La intención es que ellos armen su proceso de aprendizaje en estas 16 semanas, que elijan qué hacer y cómo, que juntos valoremos qué funciona y qué no para aprender aquello que queremos aprender. Confieso que hay veces que me cuesta trabajo quedarme callada y no dar indicaciones, no decir por dónde o qué en concreto. Estoy determinada a ser mucho más observadora del proceso y acompañante de mis estudiantes esta vez, respetando el espacio para que ellos propongan, diseñen, se pregunten, se respondan y aprendan.

Por supuesto esto implica que trate de ir dos pasos más adelante del proceso, que prevea, que me prepare para lo que sigue y no olvide los propósitos del curso; pero me encanta la idea de soltar el control de la planeación y confiar en su capacidad de aprender, gestionar y organizarse; y en la mía de motivarlos para que eso suceda.

Al final de la clase una alumna dijo en voz alta, mientras guardaba sus útiles “Nunca había armado yo mi semestre”. Se veía entusiasmada y yo también.

Espero que este proceso, al partir más de ellos que de mí, les despierte a mis estudiantes “el deseo de saber”, como dice Santos Guerra. Entonces sí habremos logrado el propósito del curso.

Ya les iré contando qué sucede.

Todo inicio de curso

Disfruto todos los inicios: el inicio de año con nuevos proyectos, el inicio de un buen libro, el inicio de una serie televisiva, una nueva amistad o un nuevo proyecto. Pero el inicio de semestre escolar siempre contiene un disfrute especial.

Encontrarme con un nuevo grupo de estudiantes, ver nuevas caras, nuevas sonrisas de nerviosismo e inquietud; reconocer a aquellos que ya han pasado por otros cursos, notar sus cambios, su crecimiento, los nuevos retos… es siempre un placer.

Generalmente al inicio de semestre hago una breve actividad que busca saber un poco de mis estudiantes. Una especie de “fotografía” de cómo están en ese momento. Algunas veces pego en el pizarrón letreros como:

“¿Cómo estoy?”, “Mis sueños”, “Mi fortaleza”, “Mi debilidad”, Mis retos”, y pido que en hojas pongan palabras con las que respondan a eso. Quedan collages como los siguientes:

Collage1

Este semestre se me ocurrió que se imaginaran que habían estado ausentes de su Facebook un par de meses y que hoy volvían a conectarse. “¿Qué escribirían en su estado para dar una idea a sus amigos de cómo están?, ¿qué fotografía añadirían?” Quedó el siguiente collage grupal:

Collage2

Después de la reflexión personal y de ver lo que los otros compartieron, entre todos leemos las respuestas y buscamos lo que nos llama la atención, las coincidencias, las diferencias y los desafíos que eso nos presenta como grupo. Los descubrimientos son interesantes y muchas veces sorprendentes. Para mí es una especie de mapa que me guía en la planeación de las siguientes sesiones, ya que esas palabras pegadas en el pizarrón me hablan de cómo se sienten, dónde están sus intereses, qué les preocupa, qué les motiva… elementos que puedo retomar en las sesiones buscando que el aprendizaje sea significativo.

La actividad se vuelve también un pequeño ejercicio de introspección, de hacer un alto en el camino y mirarse como individuos y como colectivo. Es una manera de conectarnos unos con otros, con aquello que compartimos en lo profundo, de vernos como personas y no sólo como compañeros de curso.

Todo inicio de curso es interesante, es como abrir una nueva ventana. Así son mis inicios de curso en la universidad. ¿Cómo son los tuyos?

 

Los niños y el Internet ¿qué tanto es tantito?

Uno de los temas que nos tienen inquietos tanto a padres de familia como a docentes en general, es la alta exposición que tienen niños y adolescentes a la tecnología. Es sumamente común en nuestros días encontrar niños de cualquier edad jugando con algún dispositivo móvil (ya sea smarthphone, tableta, ipod, etc.) propio o prestado, con supervisión de un adulto o sin ella, debido a que estos aparatos ofrecen todo tipo de aplicaciones de recreación, fáciles de usar, sumamente atractivas tanto para jóvenes como para adultos.

Los niños han pasado de ver la televisión como una de las actividades recreativas más atractivas, a los juegos electrónicos a través de consolas conectadas al televisor (entiéndase Xbox, nintendo, etc.), ahora al internet que ofrece múltiples actividades atractivas en línea: redes sociales, minecraft, videos, y un sin fin de aplicaciones que usan para su entretenimiento.

Niños y adolescentes pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas. En una investigación llevada a cabo por la Fundación Telefónica, la Universidad de Navarra y Educared, se enfocaron a estudiar el uso que hacen los niños y adolescentes de la tecnología. En estudio, realizado a veintidós mil niños y adolescentes de 7 países latinoamericanos, entre los que se encuentran México (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela), se revela que el 42% de los niños iberoamericanos encuestados de 11 años prefieren Internet a la televisión, y entre los adolescente de 14 y 15 años, el porcentaje sube hasta el 60% (para más información, aquí).

Los niños y adolescentes iberoamericanos necesitan estar conectados, para ellos, no tener acceso a Internet es estar prácticamente muertos, socialmente hablando.

Tenemos niños y jóvenes hipercontectados, que suelen manejar una o varias pantallas al mismo tiempo, que acceden al internet para solucionar muchas de sus tareas cotidianas: búsqueda de información, resolver tareas escolares, escuchar música, ver sus caricaturas favoritas, jugar o contactar amigos… Chicos que brincan de una pantalla a otra, de un tema a otro con enorme facilidad y que se encuentran sumamente atraídos por la imagen, el hipertexto y las redes sociales.

Son chicos altamente consumidores de contenido dentro de la web: principalmente música, juegos y deportes, pero que también son productores de contenido. La investigación antes mencionada, señala que el 40% de niños y jóvenes han generado alguna vez contenido en la Web, esto significa que tienen su blog, o han subido fotos o han diseñado su propia página. No nada más consumen, a su corta edad también producen.

Este es el entorno en el que se desenvuelven.

Estas nuevas formas de acceso y manejo de la información provoca nuevas formas de construcción de conocimiento, nuevas maneras de descubrir el mundo, de encontrarnos con los otros… de aprender.

¿Cómo aprovechar este entorno a favor del aprendizaje?

Hay que ayudar a nuestros hijos, a nuestros alumnos a hacer un uso significativo de la tecnología. Proveyéndoles de un marco educativo a las actividades que llevan a cabo con las TIC:

  • Hablar con ellos de las cuestiones de seguridad en el uso de las tecnologías. Mantener una buena comunicación con nuestros hijos y nuestros alumnos, saber qué están haciendo, qué páginas están visitando, cómo lo están haciendo. Platicar con ellos sobre las repercusiones que tiene la información que subimos a la Web, el entrar en contacto con extraños, la información, fotos, videos que subimos de nuestros amigos. proporcionarles un marco convivencia y respeto hacia ellos y hacia los demás.
  • Cuidar el “tiempo de pantalla”, es decir, llevar un control sobre las horas que pasan frente a cualquier pantalla, ya sea la televisión, la Tablet, el teléfono celular o la computadora.  O los chicos pierden la oportunidad de llevar a cabo otras actividades importantes para su crecimiento y socialización.
  • Buscar espacios informales, pláticas, de reflexión sobre lo que pasa en la Web ¿con qué tipo de información se encuentran? Para qué la usan, qué aprenden con ella, les es útil. Modelarles formas críticas de interactuar con la tecnología, que aprendan que no tienen que consumir todo lo que la Web les ofrece, porque no todo es para ellos ni todo les aporta a su formación. Que sepan que cuando juegan también aprenden.

En este tema de los niños y el internet mi sugerencia es: acompañémoslos, aprendamos con ellos, habitando la red juntos.

Una educación para México. Los resultados del IDEI

En el marco de la espectacular Biblioteca Pública de Jalisco: Juan José Arreola, la organización Mexicanos Primero presentó el día de hoy, el reporte del Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) de Jalisco 2013.
El IDEI es “un ranking del desempeño educativo que compara el esfuerzo que hace cada estado de la República Mexicana para incluir a todas sus niñas, niños y jóvenes en las oportunidades de aprendizaje. El IDEI busca ser una herramienta para una mejor planeación de las autoridades y un instrumento de demanda ciudadana para los mexicanos.”
Está formado por 6 indicadores:

  1. Aprendizaje
  2. Eficacia
  3. Permanencia
  4. Profesionalización docente
  5. Supervisión
  6. Participación

Tres de estos indicadores tienen que ver con el trabajo de los adultos: actualización de los maestros, visitas de los supervisores a los centros educativos y la participación de los padres de familia en las actividades de las escuelas.
Los otros 3 indicadores tienen que ver con el trabajo de los estudiantes: cuántos terminan la educación Primaria y cuántos la Educación Secundaria, cuántos abandonan y cuántos aprenden.
El reporte es sumamente desolador, las cifras hablan de un sistema escolar que no está dando resultados y además, no parece ir mejorando.
Algunos de los datos escalofriantes de este reporte son:

  • En la prueba PISA del 2012, Jalisco tiene el lugar 48 y México el 54. En los primeros lugares se encuentran países y regiones orientales, seguidos por países europeos como Suiza, Finlandia y Países Bajos. El primer país Latinoamericano es Chile en el lugar 53, seguido por México.
  • En Jalisco, de los estudiantes de 15, 42.5% están en nivel 1 y 2 y 32.3% en el nivel 3. Esto significa que según PISA, 74.8% de la generación está reprobada o apenas pasa el nivel de matemáticas.
  • En Jalisco, de la generación de jóvenes de 15 años, la tercera parte abandona la escuela durante los estudios de Secundaria.
  • De los jóvenes que terminan la Secundaria, sólo una tercera parte continúa de estudios de Preparatoria.
  • El promedio de escolaridad del país es 2o de Secundaria.
  • Hay municipios en Jalisco, como Santa María del Oro, en donde la mayoría de la población sólo llega a 4o ó 5o de primaria; mientras países como: Escandinavia, Estados Unidos y Canadá tienen 5 años más de escolaridad por habitante.
  • Un jalisciense promedio no llega a cursar la Preparatoria.
  • En horas efectivas, un niño mexicano va a la escuela la mitad de las horas que un niño coreano.

El reporte es amplio, pueden descargarlo aquí y revisar no sólo el correspondiente a Jalisco sino también la información sobre los otros Estados estudiados.

Hay quienes critican los estudios producidos por esta organización de Mexicanos Primero, argumentando que están sesgados, que no muestran el panorama amplio de la educación del país. Yo lo que creo es que es información de una fuente y hay que analizarla, estudiarla, compartirla, dialogarla; y lo mejor sería, que nos pronunciáramos en favor o en contra ¡pero que nos pronunciáramos! Proponiendo otros estudios o más estudios, o mejores prácticas, mejores escuelas, mejores maestros… Una mejor Educación para nuestros niños y jóvenes porque se lo merecen.

Al escuchar estos datos y visualizar el panorama, no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué tipo de sistema educativo tenemos en el país que produce 3/4 partes de reprobados? ¿Qué tanto podemos esperar como Nación, como sociedad, con estos niveles educativos?

La sociedad en su conjunto es responsable de que los jóvenes abandonen la escuela, pero ¿y los maestros?, ¿qué estamos haciendo en las escuelas que no hemos logrado que la estancia en ellas sea una experiencia significativa para los estudiantes, de manera que les valiera la pena el esfuerzo y su permanencia generara beneficios?

Desigualdad, simulación, injusticia… Hay mucho trabajo qué hacer en el Sistema Educativo Mexicano.

¿Cuánto empezamos?

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Autonomía y autogestión en el trabajo en el aula

¿Cómo trabajar la autonomía y la autogestión con nuestros alumos?

Esa es una pregunta que muchos maestros nos hacemos en la busqueda de caminos para ayudar a que los alumnos sean capaces de tomar sus propias decisiones dentro de su proceso de aprendizaje. Y esta fue una de las preguntas que inspiró a Lourdes Centeno, docente del ITESO, colega mía, a diseñar un curso semipresencial, sobre la plataforma de un blog, en donde los alumnos trabajaran distintas actividades que los llevaran a aprender, desde la autonomía y la autogestión.

Llegar al salón de clases y encontrarnos con que la mitad del grupo no leyó la lectura asignada o no hizo la tarea solicitada, es una experiencia común, que llena de frustración al maestro, obligándolo a modificar toda la dinámica previamente planeada y a dedicar tiempo dentro del aula a actividades que se suponía que el alumno tenía que realizar por su cuenta.

Loudes se preguntó: ¿Cómo hacer para evitar este tipo de situaciones?, ¿cómo hacer para no tener que estar convenciendo a los alumnos de que lean antes de cada clase, para no tener problemas porque no hicieron la tarea, porque no traen la actividad, porque quieren más plazo de entregas? En pocas palabras, ¿cómo hacer para que el curso esté centrado en lo realmente importante y es el alumno logre los aprendizajes esperandos de la materia?

Con estas ideas, diseñó un curso semipresencial, apoyado en las TIC, utilizando un blog. En este blog colgó distintas actividades que los alumnos tendrían qué resolver a lo largo del semestre (actividades para realizarse de manera individual, otras por pares o por equipos), el calendario del curso y diversos recursos que los apoyarían en el proceso (videos, presentaciones, artículos, etc.).

La dinámica del curso consistió en que los estudiantes tenían que resolver diversas situaciones de aprendizaje, diseñadas por el docente en un formato de fichas de trabajo, que estaban publicadas en el blog.

Las fichas tenían plazos largos de entrega, de manera que los estudiantes podían trabajar a su propio ritmo. Si un estudiante no estaba conforme con la nota de su tarea, podía retrabajarla para mejorarla. No importaba cuántas veces quisiera el estudiante rehacer la actividad, lo importante era su aprendizaje.

Dentro del calendarío estaban planeadas sesiones grupales que servían para puestas en común; sin embargo, a lo largo de todo el semestre, los alumnos podían asistir en  su horario de clase para consultar al docente o sólo para trabajar dentro del aula.

En este contexto, el salón de clases se convierte en un espacio más de aprendizaje, a donde se puede asistir o no asistir – no había obligación para ello- pero quienes asistían lo hacían para tener asesoría, para resolver dudas específicas, o para trabajar.

El aula se transforma, de esta manera, en una especie de taller en donde el alumno va a trabajar solo o con otros, a su ritmo, apoyado por el docente; y deja de ser el lugar a donde el alumno va a sentarse a escuchar por dos horas al maestro. En este contexto, al salón asisten quienes quieren aprender.

Al final del semestre, los alumnos tenían la elección de entregar los distintos productos con ciertos elementos de base proporcionados por el docente, pero en el formato de su preferencia (video, prezi, glogster, ensayo, etc.). “Al final el blog se convirtió en un cuaderno en el que todos fuimos construyendo algo juntos” comparte la maestra Centeno.

¿Qué logró la maestra Centeno con un diseño así?

Principalmente, convertirse en una “acompañante” en el proceso de sus alumnos y dejar de ser quien los “empuja” a trabajar. Ella menciona que los alumnos –con este diseño- mostraron mucha más responsabilidad en su proceso, desaparecieron las discusiones por la calificación y por los tiempos de entrega y los alumnos encontraron la suficiente motivación para realizar las actividades y aprobar el curso, logrando los desempeños esperados.

¿El principal obstáculo? La concepción que tienen los propios estudiantes sobre cómo aprenden; el hecho de que muchas veces consideran que aprender significa sentarse a escuchar lo que el maestro tiene que decir, y olvidan que su aprendizaje también abarca todas esas actividades de lectura, exploración, investigación, selección, organización, etc. que realizan fuera del aula, en la biblioteca, pero también en su computadora, con sus amigos, desde sus celulares.

Los alumnos siguen esperando que el maestro les dé la última palabra, que el maestro sea quien apruebe o desapruebe las decisiones que toman, que el maestro evalúe y califique. Este tipo de cursos implican al docente soltar el control, no así desentenderser de él –como muchos podrían interpretar. Significa que planean actividades desde la creatividad, partiendo de la confianza en los estudiantes, en su capacidad de trabajar por su cuenta y aprender con otros. Este tipo de cursos, le implica al alumno asumir responsabilidad y compromiso por su propio proceso de aprendizaje, dejar de aparentar y ponerse a actuar. Implica autonomía y autogestión.

Me gustó mucho la experiencia de Lourdes Centeno porque es un claro ejemplo de las cosas increíbles que pueden surgir cuando, en las búsquedas por mejores maneras de aprendizaje, los maestros se lanzan a explorar e innovan.

Con gusto les comparto aquí el blog de la maestra Centeno, esperando puedan revisarlo, explorarlo, comentarlo y ¿por qué no? Copiarlo para después compartir qué aprendizajes obtuvieron de ello.

¿Una o múltiples inteligencias?

Tenemos una o varias inteligencias ¿tu qué piensas?

Por mucho tiempo se consideró que el ser humano tenía una sóla inteligencia, una inteligencia general y se diseñaron test para evaluarla y poder predecir el grado de éxito o fracaso que podría llegar a tener la gente, tanto dentro de la escuela como en su desempeño en la vida laboral.

A finales del siglo XIX y principios del s. XX, Alfred Binet junto con Theodore Simon diseñan un test para medir la inteligencia, con el propósito de identificar a los alumnos que requerían de una educación especial. Así nace la escala Binet-Simon que pone las semillas para la psicometría, y a los cientos de test que surgieron después con la intención de medir, clasificar y esquematizar.

¿Por qué consideramos a una persona inteligente? ¿Por qué tiene un puntaje alto de Coeficiente Intelectual? ¿Por qué saca muchos 9 y 10 en la escuela? O porque parece diccionario y puede responder a casi cualquier pregunta temática que le hagas?

Una de las fuertes críticas que se le han hecho a los test de inteligencia que arrojan el famoso Coeficiente Intelectual, es que son test enfocados en la ejecución de tareas basadas en la comprensión, la capacidad aritmética y el dominio del vocabulario, es decir, que miden “únicamente capacidades lógicas o lógico-lingüísticas” restringiendo la noción de inteligencia a las capacidades sólo en la resolución de este tipo de problemas.  

En este sentido, resulta inteligente quien sabe resolver correctamente un problema matemático o quien comprende una metáfora, pero qué pasa con el niño que es buenísimo jugando al ajedrez o la chica que toca maravillosamente el piano, o el jugador de soquer que sabe exactamente cuándo dar el pase y en qué ángulo darle a la pelota ¿ellos no son inteligentes?

Howard Gardner –neuropsicólogo de la Universidad de Harvard- no está de acuerdo con la idea de que sólo tenemos una inteligencia general y después de realizar numerosas investigaciones en el campo del desarrollo cognitivo, arroja una definición de inteligencia como la “capacidad bio–psicológica de procesar información para solucionar problemas o crear productos que son valorados al menos en una comunidad y en una cultura”(Sinéctica, 2008).

Gardner considera que no tenemos una inteligencia, sino varias, ya que el ser humano cuenta con “un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales” que el denomina “inteligencias” y que en conjunto conforman nuestra competencia cognitiva

Después de llevar a cabo varias investigaciones, este Dr. de Harvard enlista 8 inteligencias que todos los seres humanos tenemos en mayor o menor medida, y que trataré de explicar a continuación:

  • Lingüística: Es la capacidad de usar el lenguaje para expresarse, ya sea a través de la escritura o oralmente, así como aprender idiomas con facilidad. Es la inteligencia de los escritores, oradores o periodistas.
  • Lógica-Matemática: Es la capacidad de analizar problemas de forma lógica, realizar operaciones matemáticas e investigar temas de forma científica. 
  • Musical: Capacidad de intepretar, componer y apreciar piezas musicales y reconocer los ritmos y tonos. Según Gardner, esta inteligencia funciona de forma paralela con la inteligencia lingüística.
  • Espacial: Capacidad de formar imágenes mentales, presentar ideas visualmente, visualizar con precisión, dibujar y confeccionar bocetos.
  • Corporal-Cinética: Capacidad de solucionar problemas o crear productos utilizando todo el cuerpo, de realizar actividades que requieren fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio.
  • Interpersonal: Capacidad de interactuar con otras personas, de entender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas. Permite trabajar y relacionarse de forma efectiva con los demás.
  • Intrapersonal: Capacidad de entenderse a uno mismo, y apreciar las motivaciones, los sentimientos y los miedos que se sienten. Implica crear un modelo de nosotros mismos que funcione para trabajar de forma efectiva y poder regular nuestras vidas. 
  • Naturalista: Capacidad de hacer distinciones consecuenciales en la naturaleza, de observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso para descubrir nuevas especies.

¿Cuál de estas inteligencias crees tener más desarrollada?

Todos contamos con estas inteligencias aunque tenemos unas más desarrolladas que otras y esas son las que nos auxilian generalmente en la resolución de problemas en la vida cotidiana o en la producción de aquello que necesitamos para vivir.

¿Qué implicaciones tiene esta teoría para los educadores?

Primero que nada, tenemos que considerar que todas estas inteligencias pueden ser desarrolladas a través de la educación. De esta manera, si como maestros o como padres de familia nos damos cuenta de que nuestros hijos o alumnos tienen más desarrollada una inteligencia que otra, podemos apoyarnos de esta como un canal para el aprendizaje. Además, podemos apoyarlos en el desarrollo de las inteligencias menos desarrolladas con la intención de que los chicos cuenten con la mayor cantidad de herramientas para desempeñarse en su vida. 

Ahora, con los enormes cambios que está teniendo el mundo con el uso de las TIC, habrá que preguntarnos si las características de esta sociedad hipercomunicada y globalizada va a requerir del desarrollo de nuevas inteligencias. Ya hay quien está hablando de la inteligencia digital, tendremos que estar atentos y ver de qué manera la tecnología nos puede ayudar a desarrollar estas inteligencias o si requeriremos desarrollar una nueva capacidad de funcionar de mejor manera en este mundo tecnologizado.

Explorando en la web encontré un muy interesante mapa que sugiere herramientas TIC que ayudan a desarrollar cada una de las inteligencias que propone Gardner, con mucho gusto te lo comparto:

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Fuente: TotemGuard.

La invitación es a quitar peso a actividades que sólo abarquen las inteligencias lingüística y lógico-matemática y diseñar actividades más integrales, que consideren las distintas capacidades de nuestros alumnos. 

 

 

Otros sitios que tratan del tema:

TotemGuard

Sinéctica #28